Querida amiga felizmente casada:

Te escribo esta carta con el propósito de que nos edifiquemos las dos. Quiero escribirte algunas cosas que no me atrevo decirte. Quiero que sepas que te agradezco que me aceptes a pesar de lo que yo he pasado.  Tú eres una de las pocas mujeres, si no la única, que me acepta como amiga después de mi divorcio. Desde que me divorcié muchas de mis amigas casadas se fueron alejando de mi. Sentí como si de pronto empecé a padecer de una enfermedad contagiosa, llamada “divorciada”.  Al parecer, esta enfermedad te convierte (de la noche a la mañana) en una mujer seductora que también es amargada, resentida, solitaria, quita maridos y rompe hogares.  Gracias por no tener un mal concepto de mi. Esto es lo que quiero expresarte.

1. Gracias por entender mis penas de divorciadaLas cosas en mi vida no resultaron como yo esperaba. Solo Dios sabe el porqué. Yo traté de salvar mi matrimonio, pero ninguno de mis intentos funcionó.  Siento como si el nivel de esfuerzo que utilicé no fue compatible con el resultado.   Gracias por no cansarte de escuchar mis historias una y otra vez.

“Pero vinieron los días malos

cuando esperaba mejores tiempos;

llegaron los días de sombras

cuando esperaba la luz”

Job 30:26

2. No dejes de aconsejarme y escucha tu también el consejo de esta amiga- Si somos verdaderas amigas es para aconsejarnos mutuamente. Yo puedo aprender de ti y tú de mí también. El haber pasado por un divorcio no me hace una fracasada, me hace una mujer fuerte y sobreviviente.

“Esas mujeres mayores tienen

que instruir a las más jóvenes

a amar a sus esposos y a sus hijos,

a vivir sabiamente y a ser puras…”

Tito 2:4-5


3. Recuerda que en los días especiales  yo no tengo a nadie que se acuerde de mí- Gracias por los “detallitos” que tienes conmigo. Significan muchísimo para mi. Muchas veces has sido tú la única que se ha acordado de mi en fechas especiales.

 “Y no se olviden de hacer el bien

ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad.

Estos son los sacrificios que le agradan a Dios.”

Hebreos 13:16

4. Me da risa cuando tu te quejas y yo me quejo, pero por diferentes razones Yo me quejo continuamente de lo difícil que es la vida.  ¿Sabes?  A veces te escucho quejarte de que eres “como sola”.  Y aunque entiendo lo que quieres decir, al menos tienes quien te ayude en lo poco o en lo mucho.

“Estoy harto de mi vida.

Dejen que desahogue mis quejas abiertamente;
 mi alma llena de amargura debe quejarse.”

Job 10:1

5. Gracias por no desconfiar de mí- Mi pasado no determina mis acciones presentes. He aprendido mucho. Como la mujer samaritana en la Biblia, que pasó de ser una mujer divorciada cinco veces, a ser una evangelizadora. ¡Todavía tengo esperanza de que algo espectacular pase en mi vida!

“Muchos se dicen ser amigos fieles,

    ¿pero quién podrá encontrar uno

realmente digno de confianza?”

Proverbios 20:6

6. Perdona si a veces no puedo atenderte cuando me llamas, mi vida es un tanto complicada- Yo no quería criar mis hijos sola.  Y sabes lo mucho que trabajo porque el dinero que recibo  para los niños apenas nos da para sobrevivir. Y encima tengo que encontrar tiempo para mantenerme en forma, comer bien y estar bonita. La vida es bien difícil para las divorciadas, especialmente para las que tenemos niños. Y pensar que muchas de nosotras no nos buscamos lo que nos pasó.

“Marta, Marta —le contestó Jesús—,

estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 

pero solo una es necesaria.

María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.”

Lucas 10:41

7. Gracias por siempre escucharme sin juzgarme y por estar a mi disposición en las buenas y en las malas- A veces hago cosas con las que tu no estas de acuerdo. Se que a veces te preguntas cosas de mi pasado. ¿Qué más da lo que ya pasó? No necesito jueces en mi vida, necesito comprensión y apoyo.

“Al amigo que sufre se le ama,

aun cuando no haya sido fiel

al Todopoderoso.”

Job 6:14

 

Para concluir, querida amiga felizmente casada,  solo quería decirte que contar con tu amistad es una bendición de DIOS. Gracias por dejarme ser parte de tu vida. Sabes que tu también cuentas con mi cariño y fidelidad. Aquí estaré para ti en las buenas y en las menos buenas también.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—.

 Son planes para lo bueno y no para lo malo,

para darles un futuro y una esperanza.”

Jeremías 29:11

Sinceramente,

Tu amiga la DIVORCIADA