Carta para mi amiga la felizmente casada, de tu amiga la divorciada

Querida amiga felizmente casada:

Te escribo esta carta con el propósito de que nos edifiquemos las dos. Quiero escribirte algunas cosas que no me atrevo decirte. Quiero que sepas que te agradezco que me aceptes a pesar de lo que yo he pasado.  Tú eres una de las pocas mujeres, si no la única, que me acepta como amiga después de mi divorcio. Desde que me divorcié muchas de mis amigas casadas se fueron alejando de mi. Sentí como si de pronto empecé a padecer de una enfermedad contagiosa, llamada “divorciada”.  Al parecer, esta enfermedad te convierte (de la noche a la mañana) en una mujer seductora que también es amargada, resentida, solitaria, quita maridos y rompe hogares.  Gracias por no tener un mal concepto de mi. Esto es lo que quiero expresarte.

1. Gracias por entender mis penas de divorciadaLas cosas en mi vida no resultaron como yo esperaba. Solo Dios sabe el porqué. Yo traté de salvar mi matrimonio, pero ninguno de mis intentos funcionó.  Siento como si el nivel de esfuerzo que utilicé no fue compatible con el resultado.   Gracias por no cansarte de escuchar mis historias una y otra vez.


2. No dejes de aconsejarme y escucha tu también el consejo de esta amiga- Si somos verdaderas amigas es para aconsejarnos mutuamente. Yo puedo aprender de ti y tú de mí también. El haber pasado por un divorcio no me hace una fracasada, me hace una mujer fuerte y sobreviviente.

“Esas mujeres mayores tienen

que instruir a las más jóvenes

a amar a sus esposos y a sus hijos,

a vivir sabiamente y a ser puras…”

Tito 2:4-5


3. Recuerda que en los días especiales  yo no tengo a nadie que se acuerde de mí-Gracias por los “detallitos” que tienes conmigo. Significan muchísimo para mi. Muchas veces has sido tú la única que se ha acordado de mi en fechas especiales.

 “Y no se olviden de hacer el bien

ni de compartir lo que tienen con 

quienes pasan necesidad.

Estos son los sacrificios que le agradan 

a Dios.”

Hebreos 13:16

4. Me da risa cuando tu te quejas y yo me quejo, pero por diferentes razones Yo me quejo continuamente de lo difícil que es la vida.  ¿Sabes?  A veces te escucho quejarte de que eres “como sola”.  Y aunque entiendo lo que quieres decir, al menos tienes quien te ayude en lo poco o en lo mucho.



5. Gracias por no desconfiar de mí- Mi pasado no determina mis acciones presentes. He aprendido mucho. Como la mujer samaritana en la Biblia, que pasó de ser una mujer con  seis maridos, a ser una evangelizadora. ¡Todavía tengo esperanza de que algo espectacular pase en mi vida!

“Muchos se dicen ser amigos fieles,

    ¿pero quién podrá encontrar uno

realmente digno de confianza?”

Proverbios 20:6

6. Perdona si a veces no puedo atenderte cuando me llamas, mi vida es un tanto complicada- Yo no quería criar mis hijos sola.  Y sabes lo mucho que trabajo porque el dinero que recibo  para los niños apenas nos da para sobrevivir. Y encima tengo que encontrar tiempo para mantenerme en forma, comer bien y estar bonita. La vida es bien difícil para las divorciadas, especialmente para las que tenemos niños. Y pensar que muchas de nosotras no nos buscamos lo que nos pasó.


7. Gracias por siempre escucharme sin juzgarme y por estar a mi disposición en las buenas y en las malas- A veces hago cosas con las que tu no estas de acuerdo. Se que a veces te preguntas cosas de mi pasado. ¿Qué más da lo que ya pasó? No necesito jueces en mi vida, necesito comprensión y apoyo.

“Al amigo que sufre se le ama,

aun cuando no haya sido fiel

al Todopoderoso.”

Job 6:14

 

Para concluir, querida amiga felizmente casada,  solo quería decirte que contar con tu amistad es una bendición de DIOS. Gracias por dejarme ser parte de tu vida. Sabes que tu también cuentas con mi cariño y fidelidad. Aquí estaré para ti en las buenas y en las menos buenas también. Gracias por mostrarme compasión. 

Sinceramente,

Tu amiga la DIVORCIADA


  

La injusta mala fama de la divorciada

“Enseña estas cosas con toda autoridad,

para animar y corregir a la gente.

No des motivo para que te falten el respeto”

Tito 2:15

Llevar el título de divorciada no es nada fácil sobre todo si eres una mujer cristiana. Pero compartir que has sido divorciada múltiples veces es todavía peor. No importa cuántas veces te has divorciado, la gente te juzga igual. Ser divorciada es para algunos sinónimo de fracaso, falta de compromiso, inmoralidad e inestabilidad, entre otras cosas. Es por esta “injusta mala fama” que muchas mujeres mienten sobre su estatus civil para que no quede al descubierto la “vergüenza” de ser divorciada. Otras creen que tienen que vivir destinadas a una vida de culpa y rechazo. Para las que se sienten culpables de su pasado les recomiendo el blog  Borrón y cuenta nueva-Las nacidas de nuevo no tienen memoria.  ¡Recuerda que Dios te ama y quiere restaurarte. El quiere que recobres tu condición original. Puedes ser una mujer nueva!

Hay mujeres que juzgan a las “legalmente divorciadas” pero ellas mismas han vivido en concubinato y han sufrido decepciones, rupturas y separaciones de pareja igual que las divorciadas, con la única diferencia que ellas lo pueden esconder porque no dejaron una huella legal. Esto es un principio fácil de entender…si no te casas…no tienes que divorciarte.

Hay también mujeres casadas en relaciones abusivas y peligrosas que no se separan de los esposos sin importarles si ponen en riesgo el bienestar de ellas y sus hijos, solo por no tener que aceptar que su matrimonio fracasó.  En estos casos extremos es recomendable que se busque ayuda profesional y consejería.

Por otro lado hay  mujeres felizmente casadas que han tenido la bendición de estar en una relación estable y saludable. Muchas veces y sin malicia estas mujeres juzgan a las divorciadas ya que no entienden porqué hay mujeres en relaciones dañinas. Para algunas mujeres es solo un sueño lejano el tener una relación de pareja saludable ya que todo lo que conocen es de relaciones inestables y problemáticas.

Algunos de los prejuicios que sufren las divorciadas son los siguientes:

1. Las acusan de apoyar el divorcio- Las mujeres no se casan pensando en que se van a divorciar. Lo hacen porque están enamoradas y están seguras de que van a compartir el resto de sus vidas con ese esposo. Muchas de ellas no quieren divorciarse pero tienen que hacerlo por diferentes razones como infidelidad, abuso, inmoralidad, abandono, etc.

2. No trataron lo suficiente antes de divorciarse- Tampoco las podemos juzgar en esto ya que no sabemos los esfuerzos que la pareja hizo para tratar de salvar el matrimonio. Cada relación es individual y privada.


3. Están buscando pareja- No todas las divorciadas tienen interés de conseguir una nueva pareja. A muchas mujeres les toma años aceptar el divorcio, sanar y estar listas para empezar de nuevo. Otras se sienten felices de estar solas ya que han quedado traumatizadas por las relaciones anteriores o porque disfrutan plenamente de la vida sin pareja.

4. Necesitan quién las apoye económicamente– La mayoría de las mujeres divorciadas son auto suficientes y no necesitan económicamente de ningún hombre para sostener una familia. Yo respeto mucho a las mujeres divorciadas con niños que hacen maravillas con los escasos recursos que tienen para mantener su familia. Muchas veces no tienen apoyo económico de nadie, ya que no reciben pensión alimentaria para los niños o ninguna ayuda de bienestar social. 

5. Se fijan en hombre casados- Por lo general, las mujeres divorciadas son sensibles a los matrimonios de los demás y respetan el hecho que un hombre sea casado. Especialmente si ella ha sufrido por la infidelidad de un ex esposo. Después de haber sufrido una decepción amorosa muchas mujeres quieren sentirse amadas y únicas, no ser amantes de hombres comprometidos.

6. Viven de la manutención de los niños- Casi todos los hombres divorciados señalan que las ex esposas usan el dinero de la manutención para otras cosas que no son los gastos de los hijos. Parece que las mujeres divorciadas que reciben éste beneficio están destinadas a que las acusen de mal uso del dinero. 

7. Son dignas de pena-   Pasar por un divorcio transforma a una mujer. Las convierte en  fuertes y auto suficientes.  En el proceso de divorcio descubren que son capaces de lograr por sí solas mucho más de lo que creían.

8. Son más fáciles de conquistar que una soltera- Las divorciadas no creen todo lo que les dicen. Ellas cuestionan más, tienen más discernimiento y están más atentas a señales buenas y malas en los hombres ya que no desean repetir los mismos errores del pasado.

 

 

Mujer recuerda esto,  ser divorciada no es sinónimo de fracaso ni de libertinaje. Ser divorciada tampoco es una mala palabra, es un estatus civil.  Mis respetos para todas las mujeres que mantienen solas sus hogares y que también tienen que soportar las críticas, rechazo y juicio del prójimo.
©samaritanadelpozo 2017

¡DIVORCIADA Y BENDECIDA!™

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