¡No hay escasez para las mujeres

que confían en Jehová!

En un lugar en Pennsylvania vivía una mujer inmigrante de 40 años. Ella no dominaba bien el idioma inglés. Estaba en este país lejos de su familia. También era divorciada tres veces y tenia dos hijos de padres diferentes. Ella decidió creerle a Dios la promesa de que le daría un hombre como ningún otro. No muy lejos de ella, vivía un hombre de 43 años, cristiano practicante, que había estado casado una sola vez por 16 años y llevaba divorciado 7 años.  Y Dios hizo que se conocieran. Y él vio que había algo diferente en ella y la invitó a su iglesia. Ella aceptó la invitación a pesar de que ella era católica. Al otro día se compró una Biblia y a los cuatro días de conocerlo fue con él a su iglesia. Y la iglesia y el hombre le gustaron lo suficiente como para seguir con ambos… hasta el día de hoy. Esa mujer soy yo y ese hombre es mi esposo. Yo sé que nadie apostaba a que alguien con mis cualificaciones personales podía conseguir un buen esposo. Pero Dios desafió las estadísticas que dicen que mientras más fracasos matrimoniales tienes, peor va a ser el próximo matrimonio. Y si lo hizo por mi, también lo haría por ti. Solo tienes que creer y depender en Dios. Yo supe distinguir que este hombre era diferente a los demás porque ya había conocido la historia de amor de Rut y Booz que se encuentra en el libro bíblico de Rut. Este libro tiene solo cuatro capítulos y se puede leer en menos de una hora. Yo no estudié psicología. Tampoco soy pastora ni esposa de pastor. No saqué estos pasos que te voy a recomendar de un manual de universidad.  Tampoco lo leí de un libro cualquiera ni me lo contó una amiga.  Baso esto en mi larga experiencia de fracasos y en el libro bíblico de Rut. Con el discernimiento que me ha dado Dios me atrevo a ofrecer estas recomendaciones. He entendido que hay tres grandes dilemas en este proceso de conseguir la pareja adecuada:

 

1. ¿Dónde encuentro el novio?

(Muy buena pregunta)

Booz se interesó por Rut

Luego Booz le preguntó al jefe de los trabajadores:

—¿Quién es esa muchacha?”

Rut 2:5

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Alguien tenia una intención

“—Hija mía, me siento obligada a buscarte esposo.

Quiero que tengas tu propio hogar y que vivas feliz.”

Rut 3:1

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El buscar pareja puede ser o no ser algo intencional.  Muchas veces la persona adecuada llega de repente, otras veces hay que hacer algo intencional para conocer esa persona.  Cuando se junta la mano de Dios con una intención grandes cosas pueden pasar. Me imagino que lo primero que te viene a la mente es: “Hay muchas mujeres buscando lo mismo que yo, no quedan hombres buenos y muchas de esas mujeres son mejores que yo, mas jóvenes que yo, mas lindas que yo.” Eso de que ya todos los hombres buenos están cogidos no es cierto. Y ni se te ocurra mirar los maridos ajenos. ¡Dios no te va a bendecir dándote el marido de otra mujer! Pero a pesar de todas las dudas que puedas tener, debes tener muy claro que no hay escasez de nada para las mujeres que confían en Jehová.

Sé que es bien complicado encontrar pareja cuando ya eres adulta, divorciada y con hijos. También sé que no existe el lugar perfecto para conocer un hombre. Puedes conocer un hombre en la iglesia, en el Internet, en un restaurante, en la universidad, en los trabajos, etc. y nada de esto te garantiza que va a ser una buena o mala persona. Es por eso que tienes que estar en oración pidiéndole a Dios que te muestre lo que debes hacer. Pudiera ser que la persona que usted cree que es la que necesitas en tu vida,  a lo mejor no es la persona que Dios tiene para usted. Y lo más importante es entender que si ese hombre te hace daño o te aleja de Dios, Dios no te lo envió. Ese no es y punto.

2. ¿Cómo hago para conocerlo bien?

(Con calma)

¿Es bueno y amable contigo?

“¡Muchas gracias, señor! 

Usted es muy bueno conmigo

y me ha hecho sentir bien.”

Rut 2:13

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¿Demuestra interés en tus cosas? ¿Se está acercando a ti?

“A la hora de comer, Booz invitó a Rut

y le dijo: —Ven, acércate”

Rut 2:14

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¿Te defiende y busca lo mejor para ti?

“—Dejen que Rut también recoja espigas

donde están los manojos de cebada. 

Además, dejen caer espigas de sus 

propios manojos

para que ella las pueda recoger.

Y no la molesten.”

Rut 2:15-16

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¿Reconoce lo bueno en ti y te complace?

 No tengas miedo, Rut;

toda la gente de Belén sabe que 

tú eres una buena mujer.

Por eso, voy a hacer lo que me pides.”

Rut 3:11

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¿Provee para ti y los tuyos?

“Rut le contó a su suegra todo lo que

 Booz había hecho por ella, y agregó:

—Booz me dio toda esta cebada 

y me dijo:

“No debes regresar a la casa de tu 

suegra con las manos vacías”.”

Rut 3:16-17

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Este es el proceso crítico y donde veo que más mujeres fallamos. Nos dejamos llevar por la primera impresión.  Le creemos todo lo que nos dicen de su pasado y empezamos a fantasear sin siquiera conocerlo. Hay que ir poco a poco para ir descubriendo todos los problemas y virtudes que esta persona tiene.  Es una buena etapa para hacer una oración como esta:

“Señor quiero estar alerta y receptiva

para estar segura de lo que 

estoy haciendo.

Muéstrame Señor, lo antes posible, 

si esta  es la persona que tú

 quieres para mí.

No sé lo que me deparas Señor,

solamente te pido que me muestres 

lo que quieres que yo haga.”

Recuerda que tú no sabes a lo que te estás enfrentando. La experiencia me ha dicho que en los primeros dos o tres meses todo es perfecto. Esa persona tiene detalles y te muestra solo su parte buena. Si esa persona se queda cerca de ti por más de tres meses es bien probable que tenga un interés genuino. La mayoría de los hombres desaparecen rápidamente cuando usted le aplica disciplina. Analiza esto,  si él no es capaz de complacerla y respetarla desde el inicio de la relación,  ¿Cree usted que valdrá la pena mantener una relación con ese hombre?

Otra cosa negativa que hacemos en este período es demostrar demasiado interés. Tampoco es bueno tratar de acaparar a la otra persona demasiado rápido. Muchas se lo presentan a los hijos sin saber si ese hombre se va a quedar en su vida o no. Y lo peor es entrar en un proceso de intimidad en esos primeros meses que son tan críticos para tener una visión objetiva de la persona. Te propongo que inviertas esta etapa investigando y escudriñando el potencial que ese hombre tiene para compartir la vida contigo y tus hijos. Si ese hombre tiene prisa y quiere hacer todo a la ligera…es bien probable que según de rápido llegó, así de rápido se desaparezca, ya que no hizo ninguna inversión de tiempo ni de recursos. Si usted no le cuesta ningún trabajo, no la va a valorar.

Hay algo bien importante en este periodo y es cuidar tu reputación. Todas queremos un hombre bueno, un hombre que nos provea, un hombre dulce, un hombre que nos quiera los hijos, pero ¿qué tú estás haciendo AHORA MISMO para prepararte para cuando ese hombre llegue te reconozca como una mujer valiosa? Recuerda que todo lo que hagas con él en esos primeros meses, van a definir en su mente la clase de mujer que eres. No digas que eres una mujer respetable y valiosa, pero actúas de forma contraria. Conviértase en una mujer que vale tanto, que tu pasado sea irrelevante.

 

3. ¿Cómo decido si me quedo con él?

(Lanza un plan y ten paciencia)

El plan

“Esta noche él va a estar en su campo,

 separando el grano de la paja.

Báñate, perfúmate y 

ponte tu mejor vestido.

Ve al campo donde está

 Booz trabajando,

pero no lo dejes que te vea hasta 

que termine de comer y beber.

Fíjate bien dónde va a acostarse.

Cuando ya esté dormido, 

ve y acuéstate a su lado.

Así él sabrá que tú le estás 

pidiendo su protección,

y él mismo te dirá lo que debes hacer.”

Rut 3:2-4

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Sin prisa

“—Ahora sólo tenemos que 

esperar con paciencia.

Estoy segura de que Booz no 

va a descansar hasta que 

este asunto se resuelva.”

Rut 3:18

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Si le interesas, él se encarga del asunto

“Luego Booz se dirigió a las personas

que estaban allí, y les dijo:

—Ustedes son testigos de que 

hoy le compro a Noemí

todo lo que perteneció a Elimélec 

y a sus hijos.

Además, me voy a casar con Rut, 

la viuda de Mahlón.”

Rut 4:9-10

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Y si te ama, se casará contigo

Al poco tiempo Booz se casó con Rut y

Dios permitió que ella 

quedara embarazada”

Rut 4:13

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Ahora viene el plan de acción.  Ambos tienen que estar de acuerdo en lo que quieren hacer. Como ven en los versos anteriores Rut hizo su parte (de acuerdo a la costumbre de la época) al demostrarle interés. Por otra parte, el hombre hizo la diligencia que le correspondía. Si Dios ya te ha dado confirmación de que esa es la persona ideal para usted, siga adelante con la relación. Y preguntas, ¿cómo voy a saber si Dios me quiere en esta relación? Te recomiendo que aprendas a escuchar la voz de Dios. Es esa voz que te habla en todo momento durante el día. La voz de Dios es tal vez eso que te hace dudar si esa relación te conviene o no, o la voz que te confirma que ese hombre te conviene y que va a ser de bendición en tu vida.

Si ese hombre no era lo que usted esperaba, usted continúa con su vida. Recuerde que no diste demasiado y no tuviste intimidad con él. Nada ganaste y nada perdiste.  Antes de conocer a mi esposo estuve soltera por tres años. Me dediqué a mí misma. Fue un tiempo precioso, el cual disfruté mucho. Tenía tiempo para ejercitarme, para leer y meditar. Estaba tratando algo que nunca había tratado, ya que anteriormente salía de una relación y me metía en otra inmediatamente. A lo mejor el plan de Dios para ti en este momento es que te dediques tiempo a ti misma.

Así cuando repitas esto pasos estarás lista para una relación verdadera. Esto es como un tiempo de preparación, donde aprendes a ser feliz sola, a la vez que te preparas para ofrecer cosas bonitas a tu futuro novio. Cuando esa persona llega, él te reconoce como una mujer valiosa. Usted no tiene que hacer mucho esfuerzo para ser reconocida porque “todo el mundo sabe que eres una buena mujer”. Siga orando, no hay nada malo en orar al Señor que te envié un compañero. Después de todo, el matrimonio lo inventó Dios.  Las estadísticas de fracasos de segundos y terceros matrimonios no son alentadoras. Pero yo le creí a Dios y no a las estadísticas y lo intenté otra vez. Dios desafía todas las estadísticas, pronósticos y gente mal intencionada, para su gloria. Y después oirás a algunos decir: “¿Acaso no es esta Fulana, la divorciada? Mira el marido que se consiguió. Sabrá Dios de donde lo sacó.”  ¡Exacto, es que no saben que Dios mismo te lo envió!

Betzaida