“Enseña estas cosas con toda autoridad,

para animar y corregir a la gente.

No des motivo para que te falten el respeto”

Tito 2:15

Llevar el título de divorciada no es nada fácil sobre todo si eres una mujer cristiana. Pero compartir que has sido divorciada múltiples veces es todavía peor. No importa cuántas veces te has divorciado, la gente te juzga igual. Ser divorciada es para algunos sinónimo de fracaso, falta de compromiso, inmoralidad e inestabilidad, entre otras cosas. Es por esta “injusta mala fama” que muchas mujeres mienten sobre su estatus civil para que no quede al descubierto la “vergüenza” de ser divorciada. Otras creen que tienen que vivir destinadas a una vida de culpa y rechazo. Para las que se sienten culpables de su pasado les recomiendo el blog  Borrón y cuenta nueva-Las nacidas de nuevo no tienen memoria.  ¡Recuerda que Dios te ama y quiere restaurarte. El quiere que recobres tu condición original. Puedes ser una mujer nueva!

Hay mujeres que juzgan a las “legalmente divorciadas” pero ellas mismas han vivido en concubinato y han sufrido decepciones, rupturas y separaciones de pareja igual que las divorciadas, con la única diferencia que ellas lo pueden esconder porque no dejaron una huella legal. Esto es un principio fácil de entender…si no te casas…no tienes que divorciarte.

Hay también mujeres casadas en relaciones abusivas y peligrosas que no se separan de los esposos sin importarles si ponen en riesgo el bienestar de ellas y sus hijos, solo por no tener que aceptar que su matrimonio fracasó.  En estos casos extremos es recomendable que se busque ayuda profesional y consejería.

Por otro lado hay  mujeres felizmente casadas que han tenido la bendición de estar en una relación estable y saludable. Muchas veces y sin malicia estas mujeres juzgan a las divorciadas ya que no entienden porqué hay mujeres en relaciones dañinas. Para algunas mujeres es solo un sueño lejano el tener una relación de pareja saludable ya que todo lo que conocen es de relaciones inestables y problemáticas.

Algunos de los prejuicios que sufren las divorciadas son los siguientes:

1. Las acusan de apoyar el divorcio- Las mujeres no se casan pensando en que se van a divorciar. Lo hacen porque están enamoradas y están seguras de que van a compartir el resto de sus vidas con ese esposo. Muchas de ellas no quieren divorciarse pero tienen que hacerlo por diferentes razones como infidelidad, abuso, inmoralidad, abandono, etc.

2. No trataron lo suficiente antes de divorciarse- Tampoco las podemos juzgar en esto ya que no sabemos los esfuerzos que la pareja hizo para tratar de salvar el matrimonio. Cada relación es individual y privada.


3. Están buscando pareja- No todas las divorciadas tienen interés de conseguir una nueva pareja. A muchas mujeres les toma años aceptar el divorcio, sanar y estar listas para empezar de nuevo. Otras se sienten felices de estar solas ya que han quedado traumatizadas por las relaciones anteriores o porque disfrutan plenamente de la vida sin pareja.

4. Necesitan quién las apoye económicamente– La mayoría de las mujeres divorciadas son auto suficientes y no necesitan económicamente de ningún hombre para sostener una familia. Yo respeto mucho a las mujeres divorciadas con niños que hacen maravillas con los escasos recursos que tienen para mantener su familia. Muchas veces no tienen apoyo económico de nadie, ya que no reciben pensión alimentaria para los niños o ninguna ayuda de bienestar social. 

5. Se fijan en hombre casados- Por lo general, las mujeres divorciadas son sensibles a los matrimonios de los demás y respetan el hecho que un hombre sea casado. Especialmente si ella ha sufrido por la infidelidad de un ex esposo. Después de haber sufrido una decepción amorosa muchas mujeres quieren sentirse amadas y únicas, no ser amantes de hombres comprometidos.

6. Viven de la manutención de los niños- Casi todos los hombres divorciados señalan que las ex esposas usan el dinero de la manutención para otras cosas que no son los gastos de los hijos. Parece que las mujeres divorciadas que reciben éste beneficio están destinadas a que las acusen de mal uso del dinero. 

7. Son dignas de pena-   Pasar por un divorcio transforma a una mujer. Las convierte en  fuertes y auto suficientes.  En el proceso de divorcio descubren que son capaces de lograr por sí solas mucho más de lo que creían.

8. Son más fáciles de conquistar que una soltera- Las divorciadas no creen todo lo que les dicen. Ellas cuestionan más, tienen más discernimiento y están más atentas a señales buenas y malas en los hombres ya que no desean repetir los mismos errores del pasado.

 

 

Mujer recuerda esto,  ser divorciada no es sinónimo de fracaso ni de libertinaje. Ser divorciada tampoco es una mala palabra, es un estatus civil.  Mis respetos para todas las mujeres que mantienen solas sus hogares y que también tienen que soportar las críticas, rechazo y juicio del prójimo.
©samaritanadelpozo 2017

¡DIVORCIADA Y BENDECIDA!™

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