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Querida mujer, no hay mujer fea, no hay, ninguna mujer lo es. ¡TODAS, somos lindas o tenemos arreglo! Imagínate, el propio Dios nos creó. Lo que te pones en el cuerpo, tu personalidad y como te comportas, afecta como te ves y como te ven los demás.

Luego de un proceso de divorcio o separación muchas mujeres sienten que no son lo suficientemente lindas o atractivas. Digamos que ponen en duda su belleza, su autoestima y hasta su felicidad. Cuando en realidad es que estás EN PROCESO DE RESTAURACIÓN en las manos de Dios. ¡Es como si Dios te estuviera haciendo de nuevo! Te aseguro que quedarás más bella que nunca, por dentro y por fuera.

Recalco que NO HAY nada físico que puede hacer una mujer para sentirse restaurada. Por más cambios físicos, ropa de marca y perfumes costosos que creas que necesites…NADA DE ESO TE SERVIRÁ DE MUCHO SIN DIOS EN TU CORAZÓN. Sin Dios, siempre serás una mujer FEA disfrazada de mujer linda. Seguirás vacía, artificial y vivirás incómoda esperando por ESE ALGO QUE NO SABES LO QUE ES.

Lo que causa que la mujeres se sientan, se vean, las vean y proyecten una apariencia y personalidad no tan agradable es a mi entender lo siguiente:

1. Tener un corazón con rencor y envidia, lo cual se le refleja en la mirada y en el rostro. Han oído eso de tener cara de perro o tener cara de pocos amigos. O peor aún es tener doble cara, una cara linda y contenta y otra fea y triste. Así que esfuérzate por tener un corazón alegre aunque tus circunstancias sean la peores. Muestra siempre tu mejor cara. Eso solo se logra confiando en Dios.

2. Proyectar una actitud pesimista que se refleja en todo incluyendo los ademanes, el vocabulario, el andar y la voz. Hasta la más linda se convierte en fea con una actitud así. Mujer, ningún tiempo pasado fue mejor. Anímate y prepárate, que lo mejor esta por venir.

2. Ponerse ropa inadecuada no ayuda en nada. No estamos hablando de moda. Es sencillamente ser apropiadas. Todos los excesos son demasiado. Vestir demasiado sencilla o demasiado provocativa, las dos son malas ideas. El deseo de tener más posesiones materiales para compensar lo que nos falta espiritualmente o para presumir con los demás, tampoco es buena idea. De nada sirve ser la mejor vestida si estas desnuda por dentro. De nada te sirve tener la cartera más costosa si no tienes felicidad para cargar.

3. Descuidar el cuidado personal que incluye maquillaje, pelo, cuerpo, piel, dientes, aseo. Pero cuidado con tratar demasiado por verte bien y hacer cambios drásticos en tu apariencia. Nada de eso ni te restaura ni te edifica ni te devuelve lo que se perdió. Este paso de renovación física, digamos que debe ser secundario. Antes, debes ocuparte de tu alma. Los dolores del alma no se curan en la sala de cirugías plásticas o estéticas. (Aunque el lápiz labial ayuda bastante y es muy económico). Esos males del alma solo los cura Dios.

“Lloren por ella. Denle medicina, quizá todavía pueda sanarse. La habríamos ayudado si hubiéramos podido, pero ya nada se puede hacer por ella.”

Jeremías‬ ‭51:8-9‬

4. Descuidar la salud física y mental. Con tristeza veo como muchas mujeres se enferman de sufrimiento o por llevar una vida desordenada y llena de excesos y vicios. A veces las consecuencias son irremediables. Es mejor prevenir que lamentar. Preocúpate también por ti, no solo por los demás.

5. Vivir sin Dios en el ❤️ te amarga el alma. Aunque no lo sepas, aunque no te des cuenta. Esa incomodidad que a veces sientes. Ese vacío que te llena, eso querida mujer es la falta de Dios en ti.

En resumen, vernos y sentirnos feas es opcional. Empieza a hacer cambios de adentro hacia afuera. Usa los recursos que tengas ya sean pocos o muchos para verte y sentirte mejor.

Querida MUJER, TU ERES LO ÚNICO QUE TIENES. Lo único realmente tuyo, ERES TÚ. Préstate un poco de atención.

Dios te bendiga,

Betzaida

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