Querida mujer soltera, divorciada, viuda o madre soltera, esta palabra de aliento es para ti. Esperar toma un significado especial cuando esperas por “El que no llega.” Me refiero a la espera, a veces corta, a veces larga, a veces interminable, de ese hombre, esposo, novio o compañero que anhela tu corazón.
Según la Real Academia Española esperar se define como: “Tener esperanza de conseguir lo que se desea.” Dios nos promete darnos el deseo de nuestro corazón, pero como no sabemos cómo ni cuándo ni dónde, te recomiendo que prestes atención a estas cinco áreas de tu vida mientras estás en la espera.
1. DESCANSA
“Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.”
Mateo 11:28
El estar sin pareja es una oportunidad con muchos beneficios. Uno de esos beneficios es que puedes darle un merecido descanso a tu cuerpo y a tu alma. Muchas mujeres con parejas viven agotadas, afanadas y sobrecargadas ya que tienen muchos roles que cumplir. En esta etapa invierte tu tiempo y recursos apropiadamente. Eres toda tuya, así que descansa y relájate mientras sueñas con el porvenir.
2. DISFRUTA
“Se bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada.”
Filipenses 4:12-13
No le pongas una pausa tu vida solo porque no tienes pareja. Aprende a estar contenta en cualquier situación. La demanda de complacer, apoyar y compartir con otra persona es el precio de tener compañía. Pero no por ser soltera tienes que sentirte sola. Haz alianzas con amigos, asiste a grupos en tu comunidad, viaja, desarrolla pasatiempos. Disfruta sanamente y regocíjate en tu soltería.
3. RESTAÚRATE
“Encontré al alfarero trabajando en el torno; pero la vasija que estaba formando no resultó como él esperaba, así que la aplastó y comenzó de nuevo.”
Jeremías 18:3-4
Restaurar es reparar algo hasta ponerlo en su condición o valor original. Tal vez sientes que Dios te aplastó y te está haciendo de nuevo porque no resultaste como Él esperaba. Si estás siendo reconstruida, no maldigas ni te quejes de tu pasado ni tu presente. Tampoco te avergüences de tu estado civil. Pide a Dios sabiduría para tomar mejores decisiones. Desarrolla, retoma o profundiza en tu relación con Dios. Practica la oración. Estudia la Biblia. Busca ayuda profesional y pastoral si necesitas ayuda.
4. PREPÁRATE
“Me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante.”
Filipenses 3:13
¡Concéntrate, olvida, avanza! Mujer, esta es una excelente formula bíblica para tu vida mientras esperas. Planifica en varias áreas de tu vida, por ejemplo, finanzas, salud y educación. Muestra siempre tu mejor cara. Se optimista, esforzada y valiente. Este tiempo es muy apropiado para planificar tu vida. Una mujer preparada llama la atención de buenos candidatos a pareja ya demuestra que es madura, independiente y responsable.
5. CONÓCETE
“Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.”
Romanos 12:2
Es aconsejable expandir tus horizontes y abrir tu mente. Tal vez es momento de analizar más profundamente tu pasado y presente para copiar lo bueno y no repetir lo malo. Para esto te recomiendo la terapia de la “libreta y lápiz”. En una libreta (escribe en lápiz para que puedas hacer ajustes) escribe sobre tu pasado, escudríñate, analízate. También organiza tu presente y has planes para el futuro. Escribe las cualidades que desearías en un hombre ideal, pero prepárate para ser flexible ya que no sabemos los planes de Dios.
El hombre que Dios tiene para ti nada podrá alejarlo, tampoco llegará tarde, y nadie podrá quitártelo. Ora por esa futura pareja para que Dios guarde su corazón. No dejes de vivir mientras esperas al que no llega. Nunca te conformes con menos de lo que mereces.
“Mis planes para ustedes solamente yo los sé y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.”
Jeremías 29:11
Samaritana del Pozo 2018
Derechos Reservados
Este artículo se publicó en la revista Cristiana Lux Dei en la edición de abril 2018