Soy desobediente porque ¡me cansé de obedecer!

Mujer, ¿estás cansada de obedecer?Lean esto aquellas mujeres que están cansadas de pedir PERMISO. 

Mujeres, desde que somos infantes estamos recibiendo ordenes, sugerencias, castigos, imposiciones y toda clase de cosas que nos DOBLEGAN EL ÁNIMO, EL FUTURO, LA PERSONALIDAD Y LA FELICIDAD. Crecemos con traumas, privaciones, frustraciones y decepciones. Vamos por la vida lamentando lo que pude haber hecho y no hice. Hoy es un buen dia para decidir por dejar atrás todo eso y empezar a desobedecer. Tal vez tengas que desobedecer a otros o hasta a ti misma. Calla, aquieta y anula esa voz interna que te dice que es muy tarde y que ya no lo lograrás.

Fíjate que según pasan los años SIEMPRE tenemos A ALGUIEN tratando de decirnos lo que tenemos que hacer. Primero los padres, la iglesia, la escuela, el gobierno y la comunidad nos imponen una serie de reglas que POR SUPUESTO tenemos que cumplir. Se entiende que todo esto es para moldearnos el carácter y se les agradece. 

¡¡¡PERO!!! Según vamos creciendo SEGUIMOS RECIBIENDO ÓRDENES DE DIFERENTES tipos de personas. Solo cambia la gente, el concepto SIGUE IGUAL, “SIEMPRE TENDRÁS QUE PEDIRLE PERMISO A ALGUIEN”. Nunca podrás hacer lo que desea tu corazón ya que alguien se encargará de NO DARTE PERMISO, FRUSTRARTE EL PLAN O SABOTEARLO UNA VEZ ESTÁS EN EL PROCESO DE OBTENER LO QUE QUIERES. Recuerdo que mi mama (la cual de seguro va a leer este mensaje) me decía “NO PUEDES, NO TE DOY PERMISO” y cuando le pedía una explicación de la negativa me decía “PORQUE YO LO DIGO”. Es hora de ponerle límites a los que te quieren limitar. 

De adultas debemos continuar pidiendo permiso y ¡tenemos que aguantarnos que rotundamente nos digan que NO!

Por ejemplo, cuando debemos pedirle permiso a una pareja para gastar nuestro propio dinero, para cambiarnos el color del cabello, para ir a ciertos sitios, para emprender una idea y para vestirnos de cierta forma. He escuchado mujeres decir que las parejas no las dejan ni ir a la iglesia. 

Al empleador o jefe para que nos de permiso de ir al médico o para ir a una actividad de nuestros hijos en la escuela. Tal parece que el control de nuestras vidas lo tiene el que nos da trabajo. A este, si no le obedecemos, nos quedamos sin trabajo. 

A los hijos, imagínate, hay que consultar con ellos antes de tomar decisiones importantes. O peor aun, creemos que no podemos seguir nuestros sueños porque ahora nos toca vivir los sueños de ellos. 

Y por supuesto, hay que pedir permiso en la iglesia, a ver si puedo maquillarme o no, o volverme a casar o no, o si puedo ponerme pantalones o no. Definitivamente que si nos dejamos llevar por tantas reglas, perderemos el juicio y también la felicidad. 

He visto de todo bajo el sol, desde una mujer que no se afeita las piernas porque un esposo no la deja… hasta un padre muerto que le hizo jurar a su hija que le guardaría luto por un año. ¿Cómo? ¿O sea que este padre dominante antes de morir le dejó unas pocas más de ordenes para ella las cumpliera?

Querida mujer, HOY NO TE INCITO A LA REBELDÍA. Se que todas estas costumbres están muy arraigadas en nuestra cultura. Se que así nos criaron y que se supone que seamos obedientes. Entiendo que hay reglas que debemos seguir porque son universales y muy necesarias, como son los mandamientos de la Biblia o las leyes de tu país. Eso es obvio. Me refiero a las DECISIONES DEL DIARIO VIVIR que tienen el potencial de mejorar o dañar tu vida. Solo quiero que analices lo siguiente:

¿A QUIÉN HAS OBEDECIDO TODA TU VIDA?

¿A QUIÉN CREES QUE DEBES OBEDECER DE AHORA EN ADELANTE?

¿CUÁL CREES QUE ES EL PLAN DE DIOS PARA TI? ¿Qué te aguanta de seguirlo?

MUJER, cree y obedece a Dios. Si Dios ha puesto una inquitud en tu corazón de emprender un negocio, estudiar, viajar, tener un ministerio…te reto a que seas DESOBEDIENTE y sigas ordenadamente un plan de bien para tu vida. Se por experiencia propia que cuando nuestras familias, empleadores y amigos ven que estamos decididas a perseguir nuestros sueños, entonces empiezan a respetarte. Para fundar este ministerio, yo tuve que desobedecer a más de una persona, incluyendo a mi esposo. Cuando le comenté mi plan me dijo: “No lo vas a hacer, en esta casa no hace falta un problema más”. Luego hablé con mi mama, la cual me preguntó: ¿Qué te vas a ganar con eso? “Nada”, le respondí. Ella ella me dijo: “Pues no lo hagas”. En mi trabajo no me quisieron dar permiso para ir a un viaje misionero a Cuba. Eso lo resolví sin titubear. Le dije a mi jefa: “Renuncio, Dios me envío a tener un ministerio, no a pedir permiso”. No me he arrepentido ni un solo minuto de mis actos de desobediencia. Si lamento las miles de ocasiones donde dejé pasar oportunidades porque permití que otro decidiera EL PERMISO QUE YA DIOS ME HABÍA OTORGADO. Cada día doy gracias a Dios por haber sido obediente a él y no a la gente que me rodea. 

Debemos ASPIRAR A SEGUIR LOS DESEOS DE NUESTROS CORAZONES siempre y cuando no nos hagan daña a nosotras ni a nadie más. Dejemos de pedir tanto permisos…

NO SEA QUE VIVAMOS SIN REALIZARNOS EN NADA POR HABER DECIDIDO MORIR SEGÚN NACIMOS, recibiendo ordenes y obedeciendo a todo el mundo menos a Dios. Aprendamos a consultar a Dios en oración y a esperar pacientemente por su respuesta. Luego debemos trazar un plan y seguirlo. 

Mujeres, ¡QUE DIOS LES REGALE DISCERNIMIENTO Y SABIDURÍA!🙋🏻‍♀️ Y las ilumine con muchas, muchas ideas, aunque nadie las entienda, aunque nadie las apoye, aunque te tome tiempo y esfuerzo ponerlas en práctica. Si Dios está contigo, nadie podrá estar en contra de ti. 

Derechos reservados 2018 
Samaritana de Pozo

Betzaida

Soy la mama de una jovencita de 23 años y un niño de 12 años. Mis hijos son de padres diferentes. Soy divorciada tres veces. Lo que comparto en mis escritos, nadie me lo contó ni lo leí de un libro, LO VIVÍ. Estoy segura de que Dios restaura las vidas de las mujeres divorciadas. Lo hizo por mi y lo haría por ti. Soy una Samaritana del Pozo (Juan 4) y una mujer nacida de nuevo (Juan 3:3) Al igual que la mujer samaritana con seis maridos que tuvo un encuentro con Jesus en un pozo, dejé mi cántaro junto al pozo y me fui a dar testimonio de lo que Dios a hecho por mi. Sobreviví tres divorcios pero ahora estoy felizmente casada. Siempre fui la misma mujer, solo que esta última vez me casé con un hombre cristiano y temeroso de Dios. Ese hombre fue el que cuando me conoció en el año 2011, no me despreció por mi complejo pasado y porque no era evangélica, pero si me invitó a su iglesia. Desde entonces le sirvo al Señor y mi vida cambió para siempre. Fundé el Ministerio Samaritana Del Pozo en el 2015, escribo este blog y publico diariamente en las redes sociales para compartir lo bueno y lo malo que aprendí de mis divorcios. Estudié una maestría en administración de negocios. Renuncié aun empleo seguro y bien remunerado para dedicarme sin paga alguna a manejar este ministerio. Actualmente curso una Maestría en Estudios Teológicos en el Southwestern Baptist Theological Seminary. Me encanta la jardinería, cocinar y pintar mi Biblia. Nací en Puerto Rico y vivo en Estados Unidos hace más de 15 años. Creo que Dios tiene promesas de restauración para las mujeres divorciadas, madres solteras y para toda mujer sin marido. No tengo duda alguna de que una mujer puede ser DIVORCIADA Y BENDECIDA™.

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