divorciada

Fibromialgia del alma

Mujer, mira la casita de esta ave. Ella se ve muy linda y tranquila pero la verdad es que ¡se le está cayendo su casita encima!. Yo no sé tú, pero yo a veces me siento como si el mundo se me viene abajo con mi casa y cuerpo incluido. Hay días en que siento que las fuerzas ya no me dan para seguir. De esos días que me duele hasta el alma y que recuerdo algo llamado fibromialgia.

La Real Academia Española define la fibromialgia como: Una enfermedad caracterizada por dolor muscular difuso y intenso, rebelde al tratamiento y de causa desconocida.

¿Es rebelde, intensa, no se conoce a sí misma y eso hace que cause dolor? Cualquier parecido de esta enfermedad con mucha de nosotras es pura coincidencia.

Los médicos la definen de muchas formas y yo la defino como UNA ENFERMEDAD DEL ALMA que te ENFERMA EL CUERPO. ¿Será por eso que no encuentran lo que la causa, ya que la causa está en las almas y no los cuerpos?

La mayoría de las mujeres viven sobrecargadas de compromisos y responsabilidades. Todo el mundo espera algo de la mujer que tienen cerca; que cocine, que tenga la ropa limpia, que sea el taxi de la casa, que resuelva los problemas que aparezcan, que compre los víveres, etc etc. Súmale a esto las preocupaciones financieras, las de salud, las académicas, las de vivienda, la escasea. A eso le añadimos los dolores del alma; las penas, las frustraciones, los problemas en las relaciones de pareja, la soledad, el abandono, los traumas, el acoso, el maltrato… Ah y que no se nos olvide los problemas del trabajo, el jefe, los compañeros de trabajo, las exigencias del día a día, la baja remuneración.

Este panorama es desolador, realmente lo es. Tal vez tu, tienes agotados el alma y el cuerpo. Sientes que no puedes más y tienes razones de sobra para sentirte así. Es por eso que millones de mujeres cada año son diagnósticadas con fibromialgia. Muchas mujeres que conozco padecen de esto también. Yo soy una de ellas. Fui diagnosticada en el 2009, luego de vivir una vida plagada de crisis. Le atribuyo mi diagnóstico directamente al exceso de preocupaciones y sufrimientos a los que sometí mi cuerpo. Lamento mucho el haber sometido mi cuerpo a sufrimientos innecesarios.

Para calmar los malestares, una reumatologa me recetó unas medicinas que nunca tomé. En cambio, visité una doctora de medicina natural y desde entonces manejo mis dolores de cuerpo con remedios naturales. En realidad ni siento que tengo una enfermedad HASTA QUE:

Una vez más descuido mi cuerpo y mi alma y dejo que las preocupaciones, el exceso de trabajo, la falta de ejercicio y los malos hábitos alimenticios me recuerden que padezco de una condición llamada: FALTA DE CUIDADO PROPIO.

Y entonces una vez más y por necesidad, retomo la vida que Dios desea para mi. Una vida equilibrada, con buena alimentación y DE TOTAL CONFIANZA EN DIOS. Una vida de mucho amor propio. Una vida donde yo soy lo más importante.

Mujer, ¿tienes tu también fibromialgia del alma?

¿Tienes un diagnóstico de FALTA DE CUIDADO PROPIO?

¿Padeces de una enfermedad que no solo te cansa el cuerpo sino que te aniquila el alma.?

¿Usas excesos de medicamentos y pastillas, alcohol, drogas o comes de más tratando de curarte el alma?

¿Te dejas tumbar por esa enfermedad del alma que te quita el ánimo, te apaga las fuerzas para seguir, te aniquila el propósito y te deja CREYENDO ESA MENTIRA DE QUE TÚ CASA SE TE ESTÁ CAYENDO ENCIMA.?

Si te sientes así, es hora de empezar a sanarte el ALMA, dejándole a Dios todas tus cargas. Eso te calmará la ansiedad, disipará tus preocupaciones y te sobrará tiempo para dedicártelo a ti.

¿Vives corriendo de un lado al otro, estresada, lamentándote del poco tiempo que tienes, de lo mal que comes, de lo mal que te ves? Entonces es tiempo de dejarle a Dios tus cargas y encárgate de tu CUERPO, de tu alimentación, de tu salud, de tomarte tus medicamentos y de hacer ejercicio.

En fin, ya seas que tienes fibromialgia del cuerpo o del alma, Dios te puede quitar la carga física y emocional que te hace sentir enferma.

Desde el 2009, Dios ha hecho grandes cosas conmigo, entre ellas, curarme la fibromialgia del alma lo suficiente como para que yo CASI no sienta la fibromialgia del cuerpo.

Dios las bendiga y les regale una NUEVA CALIDAD DE VIDA, una vida sin dolor, sin quejas y llena de alternativas y productividad.

Nota: Ustedes saben que no soy doctora en medicina. Lo que aquí ofrezco es la cura que Dios quiere darte, la del alma. Para los dolores del cuerpo, por favor visite su médico. ¡Necesitas estar sana!