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¿Será posible que una misma historia sea de amor y de terror a la misma vez? Claro que si. Eso sucede cuando un hombre casado se convierte en la bendición de otra mujer. Yo he escuchado las más bellas historias de amor mientras mi mente divaga pensando en la otra mujer protagonista de la misma historia. Muchas veces le llaman a la historia de amor o testimonio “Una bendición de Dios”. Al final no se que decir, si “¡Felicidades a la nueva pareja!” o “Dios mío, que escándalo.”

¿Desde cuando quitarle algo a alguien es una bendición? ¿Acaso el fin justifica los medios? ¿Qué es eso, quítate tu pa’ ponerme yo? ¿Qué tal, si Dios les suspende el castigo y le envía una bendición?

Les voy a ofrecer una analogía sobre este asunto de esposos, esposas y amantes. Imagínese un nido bien bonito con un pajarito y una pajarita. Y de pronto a ese nido se acerca, no un ave de rapiña, sino otra linda pajarita. Una pajarita, también inocente, que lo único que busca es tener su propio nido. Y aunque no le gusta el nido de la otra, si le encanta su pajarito, o sea el galán, el marido. Y decide que como sea ella se va a llevar a ese pajarito. Y, junto con el, despluman la otra pajarita y desbaratan el nido. Luego, sobre esas mismas ramas rotas y sobre ese nido destruido y vacío, hacen un precioso nuevo nido. Y claro, una vez construido el nuevo nido, la destrucción del otro nido no se ve, así que la nueva pareja de pajaritos ¡presumen de lo bien construido que está su nuevo nidito! Espero que esta ilustración sea lo suficientemente clara.

No hablo aquí de personas divorciadas que luego del divorcio rehacen sus vidas. Porque si ya un hombre se fue y cuando pasa el tiempo se casa con otra, la nueva mujer no tiene la culpa del divorcio ni tampoco destruyo ningún nido. Así que esa mujer, nos guste o no, también hará un bello y estable nido.

Yo entiendo todos los argumentos. De esos que dicen que:

“En el amor y en la guerra todo se vale” (Eso es solo un refrán)

“Soy el amor de su vida” (La vida es muy larga, tal vez van a tener más de un amor de tu vida.)

“Nunca la amó” (Espero que nunca más se case sin amar a alguien)

“Lo obligaron a aquel matrimonio” (Busque vías alternas, no se necesita de un nuevo matrimonio para arreglar lo que hizo en su anterior matrimonio)

“Lo maltrataban en el matrimonio.” (Para eso hay agencias de ayuda y apoyo)

“El no era feliz” (¿Y tú cómo sabes?)

“Los hombres no se roban, ellos escogen con quien estar.” (Me quedo sin palabras ante esta frase)

“Ella no le planchaba ni le daba comida” (Mi excusa favorita. Querida hermana si el deseo fuese ayudar al prójimo, estoy segura que en cada pueblo hay oportunidades de voluntariado para ayudar al pobre y al mendigo.)

Cualquiera que sea la excusa para fijarse en el marido de otra, busque salidas alternas para cambiar lo que usted cree que está mal, pero sabiendo que LA INFIFELIDAD NUNCA ES UNA ALTERNATIVA SANA. Es como cuando alguien te usa para resolver su situación. Un alguien que está tratando de escapar cobardemente de algo para lo cual no tiene el valor de resolverlo por cuenta propia. Yo he estado en ambos situaciones, mirando el nido de otra y también viendo como otra destruye mi nido. A los 15 años fui seducida por un familiar casado. Aprendí tremenda lección, bien temprano en mi vida, suficiente como para aborrecer a cualquier hombre casado que se me acercara a hacerme un cuento. Por otro lado, también fue abandonada embarazada por un marido que se entretuvo y voló para el nido de otra.

Queridas mujeres, este escrito no es para revolcar el pasado y criticar a las mujeres que YA son las esposas de el marido que era de otra. A esas mujeres, Dios le ofrece gracia y perdón, si ellas se arrepienten y entienden que estuvo mal lo que ellas hicieron. Si siguen creyendo que lo que hicieron (si es que creen que hicieron algo) fue una hazaña y algo justificado, eso es entre ellas y Dios. Cada cual puede encontrar miles de razones para justificar cualquier cosa en la vida. No nos toca a nosotros meternos en eso.

Día a día somos bombardeadas con telenovelas, películas y canciones que idolatran la infidelidad, la tradición, los embarazos fuera del matrimonio y otras cosas más. Escuchaba yo el otro día una canción que decía, “déjale a él la casa y el carro, esta misma noche te recojo y te vas conmigo”. Wow, pensé, pobrecita mujer que va a ser recogida como una mercancía ilegal en el medio de la noche y la cual tendrá que vivir huyendo y pagando por lo que hizo por el resto de la vida. Tal vez ella debería considerar otras opciones.

En esas historias ficticias que nos cuentan en los medios de comunicación, el hombre casado te deja embarazada pero regresa a recogerte 20 años después convertido en un galán rico y en un auto último modelo. En la vida real, se desaparece a embarazar su próxima víctima y no regresa ni 20 años ni 30 años después. El punto es que nos creemos que eso es NORMAL, cuando no lo es.

Mujeres, vamos a apoyarnos unas a otras. Dios te va a proveer lo que necesitas. No busques tu provisión, felicidad, ayuda y apoyo en el marido de otra mujer. Si haces eso, no te quejes luego de que no hay hombres buenos. ¿Cómo crees que se te va a aparecer algo bueno, si andas en algo malo?

Por favor mujeres,

1. Sean empáticas, sientan por las demás mujeres, no le hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti. Tampoco se vale competir con inferiores, como por ejemplo quitarle el marido a una embarazada con tremenda panza mientras usted está flaquita. O tal vez coquetear con el marido de una mujer 15 años mayor que tú. Llevas la ventaja y tal vez ganes, pero ¿a quién le sorprendería eso? Es obvio que tenías ventaja.

2. No le quite la comida a otra pajarita para dársela tu a los tuyos. Tampoco rompa un nido para tomar las ramas y hacerte un nido mejor.

2. Respete los matrimonios ajenos, no coquetee con los hombres de otras.

3. No desee el marido de otra, ni su casa ni su carro ni nada de lo que tiene.

4. Exíjale RESPETO TOTAL a los maridos infieles que te quieren convertir en su amante. Usted no es consejera matrimonial, si el tiene problemas matrimoniales que busque ayuda profesional. De estos abundan. A veces ambas mujeres son victimas de las mentiras del mismo hombre.

5. No le escuche los cuentos de víctima a los hombres casados- que está desatendido, que la esposa no le plancha la ropa ni le cocina, eso no es problema suyo. Atienda usted su casa. Ese hombre ajeno no es su responsabilidad. Lo más probable es que si coma de lo mejor y de paso duerme calientito con sus esposa.

Si el hombre insiste en enamorarla, tome acción en el asunto y póngalo en serios apuros. No solo lo amenace con decirle a la esposa, pero cúmplalo. Mujer, no vale la pena. Tu reputación será manchada de por vida.

Haga el siguiente ejercicio mental:

Imagínese que usted tiene 85 años y está en un hogar de ancianos, meciéndose en un sillón y de pronto y sin avisar llega Dios a hacerle una visita de cortesía. El no viene a buscarla y tampoco llega con las manos vacías. El llega con un formulario y lápiz en la mano. Se sienta en el sillón de al lado y mientras se mece, te va entrevistando. Vamos mujer, prepárate para contestarle a Dios las siguientes preguntas. Llorar desconsoladamente mientras Él te hace las preguntas, es opcional.

“Ok mi amada hija” suponemos que te dice Dios, “¿Te acuerdas cuando tenías 30 años? ¿Te acuerdas cuando empezaste a coquetear con el marido de Rosita? ¿Recuerdas la primera vez que se vieron? ¿Y la primera vez que tuvieron relaciones sexuales? ¿Todavía recuerdas el día que abandonó la esposa y los hijos y tu lo recibiste en tu casa? ¿Sabes tú lo que fue de aquella mujer? ¿Te imaginas lo que ella sintió? ¿Habrán tenido suficiente comida ella y sus hijos? ¿Como crecieron sus hijos sin el? ¿Como te fue a ti? ¿Ese hombre proveyó para ti y los tuyos? ¿Fueron felices? ¿Valió la pena? ¿Te arrepientes o te sientes orgullosa? ¿Te importa el dolor de los demás?

Entonces Dios, luego de terminar de llenar el formulario se levanta y se va. Y no te da un veredicto, no te dice nada de nada, no te juzga, no te da su opinión y se va. Y te deja en suspenso, para que medites sobre este asunto desde ese día hasta el día de tu muerte, donde una vez más LO ENFRENTARÁS.

Entonces mientras imaginas que la brisa acaricia tu piel arrugada y mientras sigues meciéndote en el sillón, PODRÁS COMPARAR EL PRECIO QUE TENDRÁS QUE PAGAR MAÑANA POR APODERARTE DE UN HOMBRE AJENO HOY.

Dios las bendiga.

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Samaritana del Pozo