Hace unos días tuve una reunión profesional relacionada a la organización que fundé y dirijo, Samaritana del Pozo. Nuestra misión es apoyar, inspirar y desarrollar el liderazgo de las Mujeres sin Marido; divorciadas, viudas y madres solteras. Entre todos los temas, salió a relucir una preocupación entre las personas que estaban conmigo en la reunión: “Betzaida algún día tienes que retirarte, ve pensando en eso. En tener los recursos y quién te va a sustituir en la dirección del ministerio”. Tienen razón en ambas cosas; tengo que procurar un retiro financiero digno y también ir mirando quién me va a sustituir en el liderazgo de la organización Samaritana del Pozo. Esa posibilidad yo la veo allá bien lejos en el tiempo, como en 20 años más, si es que vivo tanto. Sé que mucha gente no entiende sobre el “retiro” cuando un llamado de parte de Dios está de por medio. Esto es lo que voy a explicar a continuación. Mientras ellos hablaban se entristeció mi corazón, pero no dudé ni por un segundo en la posibiblidad de retirarme, pero si pensé: ¿Retiro? ¿Retírarme de qué, porqué y para qué? Al otro día de esta conversación, Dios me dio la respuesta que necesitaba mi corazón para reafirmar lo que ya yo sabía.

“Yo no me tengo que retirar, porque yo no trabajo. Yo tengo un llamado ministerial y estoy preparando mi legado mientras cumplo lo que Dios me envío a hacer. Esta encomienda que Dios me entregó no tiene fecha de retiro.”

betzaida vargas @samaritanadelpozo.com

Sé que otras personas que han sido llamadas de manera ESPECÍFICA por Dios, entenderán lo que aquí explico. El retiro “como lo conocemos” no existe para los que Dios ha LLAMADO al ministerio y que estan ocupados construyendo un LEGADO. En mi libro de Mentoria para 1 Mujer sin Marido que vale por 2, les explico a las mujeres algo similar sobre la importancia de no vivir por vivir, pero si vivir pensando en su legado. 

En mi caso, los servicios que doy a Samaritana del Pozo,  no son un trabajo, no me pesan, son parte de mi ministerio. Por eso, aunque no recibo el dinero que podría recibir en un trabajo regular, no me molesta porque tampoco me falta nada. Dejé un trabajo de $70,000 que incluía además $30,000 en beneficios anuales, para trabajar gratis y desarrollar este  ministerio. Gracias a Dios, en los años que trabajé me aseguré dos pensiones para vivir luego de que tenga cierta edad, según la sociedad lo estipula. Dios siempre se las ingenia milagrosamente para proveer para personas que le sirven.

Un ministerio no es un “strartup” (emprendimiento), no es un negocio o algo que tú puedes intercambiar más adelante en la vida. Un ministerio se construye y se transfiere. Es un legado. Por eso, no vivo contando las horas que invierto en “trabajar”, eso es irrelevante para mi.  Antes si lo hacia, cuando tenía un trabajo normal. Allí llegaba a cierta hora y por nada del mundo trabajaba un minuto más de lo necesario. Ahora, me levanto a las 5 de la mañana cada día de la semana y entre cosa y cosa “trabajo” hasta el anochecer. No tengo hora de entrada ni de salida. Cuando tienes un ministerio, no te vas de vacaciones y te olvidas de lo que estás desarrollando. No conozco a nadie con un llamado que haga eso. Aún en medio de las vacaciones, Dios te habla, te da instrucciones y aumenta tu creatividad. 

“Para los que sirven a Dios, “trabajar” hasta en las vacaciones es una bendición. Para el que mira de lejos y no entiende lo que está pasando, tal vez lo ve como una carga o un pesar, pero para el que tiene el llamado no lo es.”

betzaida vargas @samaritanadelpozo.com

Trabajo diligentemente porque lo que Dios me encomendó tiene que funcionar. Es diferente cuando tú trabajas a sueldo para un ministerio, que cuando tú tienes el ministerio. Antes de que Dios me llamara, yo sabía cuando me iba a retirar. La fecha era cuando cumpliera los 57 años. Después del ministerio, ese día no tiene fecha. No lo veo, no tengo deseos de retirarme. Empezaré a recibir beneficios de dinero de retiro a las 57 años y me levantaré al día siguiente a seguir produciendo en el ministerio, porque de esto uno no se retira. Cuando llegue el momento de pasar el batón de la organización que fundé a una nueva generación, me  quedaré ahí trabajando ya sea “gratis” o con paga. El legado no se pone en espera, se deja a mitad o se olvida para irse uno a retirar. 

Trabajé durante 11 años en una oficina gubernamental donde la gente iba a solicitar sus beneficios de retiro. Vi cientos de caras felices y cientos de caras frustradas de retirados sin propósito. La mayoría estaban felices de poder tener tiempo para por fin “disfrutar la vida”. Tengo claro la importancia del retiro financiero, y tengo más claro aún lo que le pasa a una persona cuando se dedica a trabajar y a acumular en la vida sin disfrutar su vida mientras desarrolla un legado. Al final de sus vidas, reciben su dinero para vivir, el cual no los llenó mientras trabajaban ni cuando se retiran tampoco. La situación ideal es desarrollar ambas cosas, mientras se vive.

Cuando recluto mujeres para unirse al #Samaritana_Army, que son el batallón de mujeres que nos ayuden en el ministerio a apoyar Mujeres sin Marido desde cualquier pais del mundo, muchas responden que no pueden servir porque trabajan y deben esperar al retiro para unirse a ayudar. Eso es un error, el servicio debe ser aparte del  trabajo en el cual te pagan para sobrevivir, comer y pagar tus cuentas. El servicio es algo elevado, sublime, espiritual y todos estamos mandados a hacerlo. 

Los invito a que mediten en sus propias vidas, en su “retiro” y su legado.

¿De qué te vas a retirar?

¿Qué legado dejarás para la humanidad luego de todos tus esfuerzos?

¿Qué harás después que te retires? ¿Descansar? ¿De qué descansarás?

¿En qué invertirás el dinero que has acumulado y que no podrás llevarte contigo cuando mueras?

¿Estás poniendo igual empeño en tu retiro financiero que en el desarrollo de tu vida, talentos, etc?

Pondrás todo esto en perspectiva el día que separes lo que es ministerio y lo que es servicio de lo que es TRABAJO. Para personas como yo, ambas son la misma cosa, no las puedo separar. Dios los bendiga y les aclare desde su juventud, que harán en su retiro. Planifica la parte financiero y tu legado de servicio también. 

Si quieres servir en algo, tengo algo para ti. Si eres mujer, Unete al #Samaritana_Army. Si eres hombre, recomiendanos con una mujer que pueda ayudar en tu iglesia o comunidad. Todos conocemos Mujeres sin Marido, ¿o no? Envie un email a: lideres@samaritanadelpozo.com o pulse el enlace que compartí en este parrafo.

2 respuestas

  1. Hola soy Mayra elizabeth ,,mi comentario es. Gracias BN a este mensaje e recibido un maravilloso regalo de Dios por medio de samaritana del pozo, me siento muy bendecida y me fortalece estar leyendo todo lo que por este medio publican pue me identifico en mi vida de ser una mujer viuda ,,agra agradecida,,y deseando muchas bendiciones

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